Los hoteles de tiempo compartido abusan de sus usuarios en tiempos de COVID-19

La expansión de la pandemia de COVID-19 alrededor del mundo y su llegada a México a finales de febrero cerró numerosos hoteles de tiempo compartido a mediados de marzo, antes de que se informara la detención oficial de todas las actividades. La demanda y el flujo de turistas cayó tan drásticamente que hizo imposible seguir la operación de los resorts. Esto influyó a los promotores de tiempo compartido a que llevaran al límite a los consumidores en medio de la crisis de COVID-19.  Los usuarios de tiempos compartidos están profundamente preocupados por el impacto y están respondiendo a la crisis de diferentes maneras, algunos están ansiosos y preocupados, alimentando el pánico de poseer un tiempo compartido, por eso mismo la necesidad de que los clientes cancelen su tiempo compartido, es ahora más relevante que nunca. Sin embargo la posibilidad de cancelar está siendo sofocada por la burocracia impuesta por la industria del tiempo compartido y las muestras de inconsciencia y avaricia por parte de los ejecutivos en varios centros turísticos de México donde, lejos de reducir las cuotas o incrementar los salarios de los empleados, contrataron a más vendedores de tiempo compartido para hacer más ventas en línea con el fin de expandir acuerdos de tiempos compartidos y mantener el negocio a flote; varios propietarios de tiempo compartido enviaron un correo electrónico a los clientes afirmando que habían identificado formas de proporcionar ayuda financiera a los miembros a través de opciones de refinanciación, pero el verdadero propósito de la solicitud queda claro en la letra pequeña del correo electrónico que dice "Este material publicitario se utiliza con el propósito de solicitar ventas de tiempo compartido".

Debido a estas contrariedades, la empresa líder Mexican Timeshare Solutions hace una advertencia pública sobre los promotores de tiempo compartido que han defraudado a los clientes de tiempo compartido, los cuales están luchando con problemas médicos y financieros debido a la pandemia y suplican a dichos complejos turísticos a mostrar compasión por los que ellos,  como consecuencia un alud de clientes han tratado de cancelar sus contratos, incluso, han tratado de cancelar sus reservaciones o posponerlas, todo esto a raíz de la pandemia y sus temores de salud, pero ante las fallidas peticiones ha habido miles de solicitudes de ayuda que la empresa Mexican Timeshare Solutions ha recibido este año, junto con innumerables mensajes en redes sociales, de propietarios que expresan su pánico y disgusto por la insensibilidad y duras tácticas de los desarrolladores durante este tiempo; como sucedió con un dueño de tiempo compartido que expresó que tenía unas vacaciones reservadas en un centro turístico de renombre, pero el complejo y servicios estaban cerrados debido al Covid-19 y no se le permitía cancelar o reprogramar sin antes pagar grandes penalidades. Como este caso absurdo ha habido muchos, como otro cliente que publicó una advertencia contra cierto centro turístico  ante la negatividad de reembolsar una reservación a un crucero que se suspendió debido al COVID-19.

Prohibiciones de viajes durante la crisis de COVID, el gran llamado a la Reforma del Tiempo Compartid

Como se mencionó anteriormente, una ola de compradores de tiempo compartido han tratado de cancelar sus reservaciones o incluso de rescindir sus contratos  debido a las prohibiciones de viajar y a los temores de salud que los hacen insostenibles, y a pesar de que se ha iniciado una guerra entre los centros turísticos y hoteles de tiempo compartido y compradores, de acuerdo con Mexican Timeshare Solutions lo que sucedió debido a la pandemia no es una razón válida para salirse de un contrato de tiempo compartido, debido a que se firmó un contrato bajo requisitos y cláusulas que deben seguirse, sin embargo, si existen razones válidas para cancelar un contrato de tiempo compartido, incluyendo cuotas de mantenimiento exorbitantes, publicidad falsa y fraude, es por esto que la gran mayoría de los clientes de tiempo compartido continúan con el proceso de cancelación y permanecen decididos a salirse del tiempo compartido y de las excesivas presiones de carga financiera de por vida que les impone su centro turístico de tiempo compartido.

Cabe señalar que los tiempos compartidos aparecieron por primera vez en 1970, y que sus costos eran asequibles e incluso permitían al cliente el acceso al complejo turístico en determinadas fechas cada año, pero a medida que han transcurrido los años vendedores y promotores de tiempo compartido sólo hacen esta promesa de poder visitar el centro vacacional en cualquier momento cuando eso no es cierto, lo único que hacen estos centros y promotores de tiempo compartido y multipropiedad es exprimir más dinero a las personas que compraron o que ya poseen un tiempo compartido ò propiedad vacacional, terminan pagando casi el doble, agregándole aún más las cuotas de mantenimiento anuales que están más elevadas que nunca, y lo que es peor aún y que la gente muy pocas veces entiende es que la mayoría de estos tiempos compartidos se venden a perpetuidad, Muchos compradores de tiempo compartido ya han aprendido esto de la manera difícil, ya que los promotores están usando tácticas de alta presión, como persuadir a los consumidores  a comprar propiedades vacacionales de hasta 150.000 dólares que se facturan en miles de dólares cada mes, lo que ha puesto a varios compradores de tiempo compartido en el hospital con enfermedades relacionadas con el estrés antes de que finalmente logren cancelar su tiempo compartido. Cabe mencionar que Mexican Timeshare Solutions ha ayudado a cientos de compradores de tiempo compartido a salir de estos contratos. 

Existe una cruda razón del por qué aumentaron excesivamente las cuotas de mantenimiento anuales por parte de los complejos turísticos y esto no radica en el escepticismo de alcanzar el 50% del objetivo anual ni en el retraso de fechas para la reanudación de las actividades de los centros turísticos, sino más bien en la preocupación del tiempo que se llevará para la reactivación de la economía de los complejos turísticos y sus tiempos compartidos. Durante las últimas semanas las ventas de tiempo compartido han caído casi a cero, y aunque sus instalaciones funcionan perfectamente, los turistas y clientes de tiempo compartido no están asistiendo, por lo tanto, esta es la zona que está afectando a la industria del tiempo compartido, ya que la esencia es la venta de membresías de tiempo compartido y aquí el problema no es solo en México sino un impacto global a la industria del tiempo compartido, el presidente de la Asociación de Complejos Vacacionales y Turísticos (ACOTUR) 1, expone que el índice de cancelaciones se mantuvo cerca al 30% mientras que el 70% restante de los clientes de tiempo compartido optaron por retrasar sus vacaciones, esto a consecuencia de la crisis pandémica, lo cual cambia la fluidez y disponibilidad de recursos de clientes potenciales, retrasando aún más la recuperación de la industria del tiempo compartido.

Los complejos de tiempo compartido se vuelven aún más agresivos con sus tácticas de cobro.

La mayoría de los complejos de tiempo compartido han tomado decisiones drásticas debido a la crisis por la pandemia, decisiones como enviar a los compradores de tiempo compartido a compañías de cobranzas. Un gran pretexto para la industria del tiempo compartido ha sido la pandemia de Covid, en la que han aprovechado para elevar exageradamente los costos en las cuotas de mantenimiento anuales desde que se cerraron los complejos en México; lamentablemente, los compradores de tiempo compartido no tienen ningún control sobre la administración de su centro vacacional y, por lo tanto, ningún rol en la decisión de estas cuotas. Los compradores de tiempo compartido sostienen que sus contratos que comenzaron con una tarifa razonable se han duplicado y, en algunos casos, triplicado, lo que ha sido una desventaja para los compradores de tiempo compartido a la hora de pagar y mantenerse al día con los pagos debido a la subida súbita de las tarifas de las cuotas de mantenimiento. Estos tampoco pueden simplemente abandonar su tiempo compartido, si un comprador de tiempo compartido no se mantiene al día con los pagos de su membresía, la empresa o asociación de tiempo compartido transfiere al cliente a una agencia de cobranza. La industria del tiempo compartido ha sido vulnerable a la crisis pandémica y carece de ganancias económicas por parte de compradores de tiempo compartido, por lo tanto, los centros turísticos están más renuentes que nunca y no van a permitir que un cliente de tiempo compartido se aleje o cancele su contrato ya que las compañías de cobranza sin duda alguna han sido su mejor aliado, si los clientes de tiempo compartido no pueden continuar con los pagos que indican los complejos simplemente se envían a la compañía de cobranza con la intención de ayudar al complejo turístico a obtener fondos y dejar de sufrir la crisis de la pandemia.

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